
Un argentino factura 800 mil dólares al año luego de consiguir donaciones para crear su marca de relojes en Suiza
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Sergio Di Renzo nació en Buenos Aires, pero hace más de dos décadas que se radicó en Europa. Fue más precisamente en Suiza donde rehizo su vida y gracias a un sitio web logró alcanzar sus sueños: hoy diseña relojes de colección y los vende a todo el mundo.
“Después de muchos años de estar instalado acá empecé mi emprendimiento y fue un poco de causalidad. Siempre me gustó el diseño y cuando tuve la posibilidad de lanzar mi propuesta a través de una plataforma online lo hice y no paré”, contó el relojero a TN.
Di Renzo, que hoy tiene 47 años y más de 20 viviendo en el viejo continente, pasó por varios países antes de definir su futuro. Durante su niñez vivió en distintas ciudades de Centroamérica, pero en su juventud regresó al país.
Estudió ingeniería en la Universidad de Buenos Aires (UBA), pero una situación marcó su vida: el corralito de diciembre de 2001. En aquel año, en plena crisis económica, el gobierno de Fernando de la Rúa había impuesto una restricción para retirar dinero en efectivo de los bancos. Es por ello que muchas personas terminaron perdiendo sus ahorros en una corrida cambiaria que afectó a la Argentina por los siguientes años.
Esta situación generó que muchas personas emigren y Sergio estuvo entre uno de ellos. Se mudó al viejo continente, pero fue la ciudad suiza de Ginebra la que lo enamoró y allí se instaló. Formó su familia y se dedicó durante largos años a la profesión que había estudiado. Pero un día comenzó a cobrar más fuerza en su cabeza un proyecto que hacía tiempo quería implementar: el diseño de relojes.

Así fue como empezó con prototipos. “Surgió la posibilidad de lanzar emprendimientos a través de Kickstarter, una plataforma online donde la gente ofrece sus ideas y muchas otras pueden ayudarte con aportes”, contó el empresario.
“Así fue como empecé. Lancé una primera campaña a la que le fue bien, después una segunda y a la tercera me fue mucho mejor: hice casi medio millón de dólares de venta de relojes y eso me sirvió como base para mi marca independiente y establecer el negocio”, detalló.
Hoy su actividad está dedicada al “150 por ciento” a la confección y venta de relojes. ”Soy parte del movimiento de marcas que han surgido en los últimos diez años, donde básicamente lo que hacemos es una venta directa a la persona que te va a comprar. Es una comunidad importante, hay mucha clase media participando de esto”, explicó Di Renzo.
También aclaró que hoy el perfil de sus compradores es muy particular. “Es gente a la que le gusta mucho los relojes mecánicos, que tienen su colección de 50 a 200 relojes, es como una pasión”, remarcó. “A ellos les gustan los relojes como un hobby, entonces en marcas pequeñas como la mía, donde no tengo tienda física y me ocupo de todo, se sienten conformes porque saben lo que están comprando”.
Los diseños se van haciendo en base a la opinión de la gente. Hoy la marca fabrica unos mil relojes por año a un costo aproximado de 800 dólares cada uno y Sergio está en cada detalle. Sus ventas se esparcieron por todo el mundo y las principales compras llegan desde Estados Unidos y varios países de Europa.



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