
Mientras los equipos de rescate y voluntarios escarban entre los escombros de edificios que colapsaron para intentar rescatar a personas atrapadas, se registró una nueva réplica y hubo escenas de pánico en las calles.
Tras los sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el norte del país el miércoles, con menos de un minuto de diferencia, y dejaron al menos 235 muertos y 4300 heridos, se reportaron más de 130 réplicas.
La zona más castigada fue La Guaira, una localidad costera vecina a Caracas y donde está el aeropuerto más importante del país, inhabilitado por el sismo.
“Fue terrible, fue terrible. Todo, todo se desplomó“, dijo la AFP Yilsmaris Blanco, frente a un edificio partido. “Es algo que no le deseo a nadie”.
Rescatistas en camino
El gobierno interino decretó el estado de emergencia nacional y declaró La Guaira como una “zona de desastre”.
La presidenta Delcy Rodríguez dijo que habló con el coordinador de la ONU en el país y que ya hay “rescatistas especializados” de 16 países en camino para apoyar en la búsqueda de sobrevivientes.

El presidente Donald Trump prometió ayudar a sus “nuevos y grandes amigos”. Estados Unidos ofreció 150 millones de dólares de los cuales, 100 estarán destinados a apoyar un fondo humanitario de la ONU para el país y el resto para oenegés que ya trabajan enVenezuela
.El Comando Sur estadounidense anunció en X este jueves el envío de dos buques de guerra, aviones de transporte y helicópteros para apoyar aVenezuela.
La mayor parte de los países de América Latina también manifestaron su solidaridad y ofrecieron ayuda. Chile y México, países con probada experiencia en el manejo de terremotos, anunciaron el envío de socorristas.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, dijo que enviará un hospital de campaña, 36 bomberos y técnicos de rescate.

Francia, España, Alemania, Italia, Suiza, China, India y la Unión Europea también ofrecieron ayuda.
Aunque Venezuela es un país sísmico, desde 1997 no se registraba un gran terremoto. El último de gran magnitud fue en Cariaco, población costera al noreste, y dejó 73 muertos. El último en Caracas fue en 1967 con 236 fallecidos.














