Se cumple un año del atentado contra CFK: Cómo está la causa y cuándo llegaría a juicio

El ataque contra la Vicepresidenta ocurrió en el barrio porteño de Recoleta. Durante estos doce meses, la Justicia se encargó de recolectar audios, chats, videos y múltiples pruebas en contra de los detenidos.

Judicial 01 de septiembre de 2023 AA Prensa AA Prensa
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El 1 de septiembre del 2022 un arma apuntó directamente a la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner en la puerta de su casa en el barrio porteño de Recoleta. Mientras saludaba a militantes y firmaba libros, un hombre gatilló, pero la bala no salió.


A un año de este hecho que sin dudas marcará la historia de la política argentina, TN logró acceder al expediente de más de 3500 fojas que le pertenecen a la causa 2998/22, en donde se detallan todas las pruebas que complican a los principales sospechosos.Audios, chats, decena de testigos, pericias científicas y filmaciones, son algunos de los elementos que la Justicia tiene en contra de los únicos tres detenidos que irán a juicio. Ellos son Fernando André Sabag Montiel, Brenda Elizabeth Uliarte y Nicolás Gabriel Carrizo.

Según la jueza María Eugenia Capuchetti, el caso está cerrado y los involucrados se circunscriben en estos tres nombres, pero Cristina Kirchner insiste que hay una vinculación política detrás del atentado, y reclama que se profundicen las medidas de pruebas. Sea como sea, los principales acusados de ejecutar el plan criminal están presos y a la espera de la fecha del comienzo de un debate oral.

Tres integrantes de “la banda de los copitos”, los principales sospechosos

Para la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°2 porteña, a cargo de Carlos Rívolo, el autor material del intento de magnicidio fue Sabag Montiel, un ciudadano brasilero que vivía en el barrio porteño de Villa del Parque.

En el expediente se describe que a las 20.52 del 1 de septiembre de 2022, el hombre de 36 años, aprovechando el estado de indefensión generado por la multitud que se agolpó en la calle Juncal y Uruguay para recibirla, apuntó hacia la cara de CFK y apretó el gatillo a corta distancia con una pistola semiautomática calibre.32.

Fernando Sabag Montiel gatilló el arma en la cabeza de Cristina Kirchner y fue detenido por un grupo de militantes. (Foto: Ministerio Público Fiscal)
El arma fue encontrada en el lugar de los hechos y el atacante fue detenido por un grupo de militantes de La Campora que auspiciaba de “seguridad”. Haciendo un cordón humano, lograron parar a Montiel cuando intentaba huir de la escena.

A metros de él estaba Brenda Elizabeth Uliarte, su pareja. Para la fiscalía, la imputada fue la autora intelectual, acompañando en el hecho y “prestando su apoyo logístico y moral”. Incluso aseguran que conocía el plan homicida y también el arma con el que se iba a ejecutar el crimen.La mujer fue tomada ese día por una cámara de seguridad municipal del barrio porteño de Recoleta, exactamente a las 21.27. Llevaba una mochila color gris y una bolsa con un paraguas.

Por último, la Justicia involucra a Nicolás Gabriel Carrizo, empleador de Montiel y Uriarte en la venta de copos de azúcar.

El líder de la famosa “banda de los copitos” habría intervenido de “forma activa” en la planificación del hecho y hasta le habría dado al atacante un arma para que mate a la Vicepresidenta. Sin embargo, esa pistola no fue la usada el día del atentado. Aun así, fue incorporado en el expediente como partícipe secundario.

Una “misión libertadora”, una búsqueda astral y un plan de fuga frustrado: así habrían planeado asesinar a CFK
Según el fiscal Carlos Rívolo, Fernando Sabag Montiel y Brenda Uliarte tenían planificado el atentado meses antes de concretarlo y eso surge de las conversaciones que se encontraron en los celulares de los imputados. Las pericias fueron realizadas por el departamento informático de Gendarmería nacional.

En uno de los chats que mantuvo con su amiga Agustina Díaz, Uliarte confesó sus intenciones de terminar con la vida de la Vicepresidenta.

“Hoy me convierto en San Martín, mandé a matar a Cristina. Voy a ser la libertadora de Argentina”, fue uno de los mensajes que se encontró en el teléfono de Brenda que data del 28 de agosto del 2022, solo tres días antes del ataque.

La “misión libertadora” era asesinar a Cristina y escapar del país, cambiar su identidad y rehacer su vida, pero fue detenida el 5 de septiembre mientras esperaba el tren en Retiro. Actualmente, está presa en la Unidad N° 31 del Centro Federal de Detención de Mujeres “Nuestra Señora del Rosario de San Nicolás”, en Ezeiza.

Brenda Uliarte usando el arma con la que Sabag Montiel intentó matar a CFK. (Foto: Ministerio Público Fiscal)
A quien había mandado a matar a CFK era nada más ni nada menos que Sabag Montiel. Ellos se conocieron dos años atrás y se pusieron de novios vendiendo copitos en el conurbano. Hasta se habían hecho credenciales de discapacidad truchas para poder viajar gratis en el transporte público. Con esa plata que se ahorraban, alquilaban un monoambiente de 5 por 3 metros en Villa del Parque.

En el expediente surge que ambos buscaban alquilar una casa en Recoleta, el mismo barrio donde vive la Vicepresidenta. Ese fue el plan A para asesinarla.

“Laburamos esta semana y el sábado vamos y le dejamos una seña. Alto depto ese de Recoleta amor. Es vivir donde vive Cristina. Estamos re cerca de la mina, la podemos hacer pija. Hay que ir y pegarle un corchazo. ¿Viste que la mina se pone en el balcón? Hace falta ahí un francotirador y ‘pimba’ un tiro en la cabeza”, fue uno de los audios que le mandó a Sabag Montiel previo al ataque.

Ese departamento, al que tenían planeado mudarse, un extraño se los ofreció por 40 mil pesos por mes. Finalmente, aunque ellos estaban convencidos de que podían vivir ahí para estar cerca de su blanco, resultó ser una estafa.

A través de tareas de inteligencia, la Policía determinó que ese departamento no existía, que se trataba de un engaño por parte de una persona que le quería cobrar una seña y desaparecer. Y así fue.

Con el alquiler frustrado del departamento en Recoleta, la pareja de copitos decidió ir por el plan B: comprar un arma, entrenarse y sorprender a la víctima en la puerta de su casa.

   

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