
Donald Trump difundió en su cuenta de Truth Social una imagen del mapa de Venezuela pintada con la bandera de Estados Unidos y la leyenda “Estado 51”, una publicación que apareció justo antes de su partida hacia China y reavivó la polémica sobre una eventual anexión.
El post llegó después de declaraciones del mandatario en las que abrió la puerta a estudiar la incorporación de Venezuela a Estados Unidos. La imagen se subió sin explicación propia, solo con la inscripción “Estado 51”, y, según registros, fue replicada además por la cuenta oficial de la Casa Blanca en X.
Desde La Haya, la presidenta interina Delcy Rodríguez rechazó cualquier intento de anexión y aseguró que “jamás estaría previsto”. Rodríguez optó por no escalar la confrontación y destacó que Caracas mantiene una agenda de cooperación con Washington, además de subrayar la relevancia estratégica por las reservas de petróleo y gas.
En el material difundido llama la atención la ausencia del territorio del Esequibo, que Venezuela reclama a Guyana y que está en discusión en la Corte Internacional de Justicia.
Observadores afirmaron que la pieza parece diseñada para transmitir un mensaje político y alimentar conversaciones diplomáticas que podrían complicar los vínculos bilaterales.

La opinión de Donald Trump sobre los venezolanos
Donald Trump también sostuvo públicamente que los venezolanos “lo aman” y llegó a bromear sobre la posibilidad de postularse como presidente en ese país.
Tras la captura de Maduro el 3 de enero, la administración presentó un plan de tres fases para Venezuela —estabilización, reconstrucción y transición— y funcionarios del Departamento de Estado afirmaron que la primera etapa está concluida.
Voceros de la oposición, entre ellos María Corina Machado, rechazaron de plano la idea de convertir a Venezuela en un territorio estadounidense.
Tanto dirigentes opositores como oficialistas enfatizaron la soberanía del país y descartaron cualquier negociación que implicara perder autonomía; la referencia al ‘Estado 51’ fue calificada como inaceptable por distintas voces.
El episodio volvió a centrar la atención en la política exterior de Estados Unidos justo antes de la gira del presidente. Analistas advierten que comentarios y piezas gráficas de este tipo pueden tensar las relaciones diplomáticas.












