En los dos últimos años, el empleo no registrado o informal creció en 376.000, y la tasa de desocupación se incrementó en el mismo período, ya que subió de 5,7% a 7,5%. Es decir, los desocupados ahora son 1,7 millones de personas, según el INDEC.
El empleo total retrocedió hacia formas más precarias y sin cobertura social.
La tasa de empleo se redujo de 45,8 a 45% y la informalidad subió a 43% de la población ocupada, proyectado a todo el país habría 13 millones de trabajadores registrados y unos 9 millones "en negro".
De los no registrados, poco más de 60% son asalariados y el resto trabajadores por cuenta propia.
"El crecimiento de la informalidad no se reduce a las nuevas modalidades de trabajo por plataformas —que quedarían capturadas en el rubro Transporte y Comunicaciones—, sino que se extiende a sectores tradicionales. El comercio sumó 210.000 puestos informales mientras los registrados privados en ese rubro apenas crecieron 4.000; mientras que la industria manufacturera sumó 87.000 trabajadores no registrados al tiempo que perdió 63.000 puestos formales”, señaló la consultora Invecq en base a las cifras del INDEC, según Clarín.
Además, los trabajadores asalariados registrados del sector privado disminuyeron en 182.000 puestos, mientras en el sector público hubo una caída de 80.000 empleos registrados: son 262.000 menos.
El problema no se limita únicamente a la falta de empleo, sino también a la calidad y a la capacidad de los puestos existentes para sostener ingresos. __IP__
El ajuste del mercado laboral no solo opera por la cantidad de empleo disponible, sino también por su calidad.















