
Godoy Cruz venció al River de Demichelis 2-1 en Mendoza
Priscila Corregidor
El ciclo de Demichelis, sostenido con respirador artificial, se convirtió en una fábrica de pequeños desastres ante la postura dirigencial, que hace del choque ante Talleres un pleno a todo o nada.
River tuvo una pobre producción en Mendoza y perdió 2 a 1 con Godoy Cruz. El Millonario se había puesto en ventaja a través de Miguel Borja, pero Vicente Poggi, en dos ocasiones, revirtió el marcador y le dio el triunfo al Bodeguero. El Tomba sumó sus primeros tres puntos en la Liga Profesional, mientras que el combinado de Martín Demichelis llegó a su quinto compromiso fuera del Monumental sin alegrías. “No supimos mantener el resultado, porque nos hicieron dos goles que fueron prácticamente iguales”, analizó Nacho Fernández luego de la derrota. En el conjunto de Núñez reina la preocupación de cara al duelo con Talleres por los octavos de final de la Copa Libertadores.
En tiempos oscuros, un River oscuro, rutinario en la tristeza cada vez que sale del Monumental. La derrota en Mendoza contra Godoy Cruz ya no sorprende en un equipo que perdió todos los partidos que jugó como visitante en el torneo, primero ante Argentinos, luego ante Riestra y hoy frente a un Tomba que no había ganado en todo el torneo. Este River se falta el respeto a sí mismo.
El ciclo de Martín Demichelis se mantiene con respirador artificial y la postura de una dirigencia que no reacciona -o que no mostró señales de preocupación- ante la sucesión de pequeños desastres en los últimos meses: involución en el juego, eliminaciones ante Boca y Temperley, derrotas históricas contra Riestra y sucesión de caídas en cadena como visitante.
En un eterno día de la marmota, Demichelis volvió a hacer cambios tácticos y de nombres y, sostenido en un Miguel Borja que sale de la casa y hace un gol, parecía que era la noche de River. Todo lo bueno que Colidio en su rol de mediocampista mostró en ofensiva lo perdió en defensiva, también -o sobre todo- perjudicado por un esquema que lo expuso: los dos goles de Godoy Cruz fueron calcados, con centros desde la derecha del ataque local.
Con el error de Armani en el segundo gol o una defensa que no defiende -los primeros partidos de Gattoni no fueron los esperados-, River demuestra que es un equipo con mandíbula frágil, que perdió el alma y que a veces parece jugar por jugar, con escenas parecidas a un fin de ciclo, como Borja tirándose al piso en función defensiva o Aliendro haciendo faltas dignas de expulsión.
En el segundo tiempo, con nuevos nombres, más cambios y otra acumulación de delanteros, River ratificó que es un equipo con el GPS roto, al que ni los refuerzos le cambiaron la cara. De hecho, ya ni parece que se trate de un asunto de apellidos. Acaso sólo de uno: Demichelis.


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